Biografía

«Yo soy Aurora León González. Soy abogada, abogada laboralista, no se pueden separar mucho las dos expresiones porque prácticamente toda mi actividad profesional ha estado dedicada a los temas laborales o casi, casi en exclusiva. Y, en principio, con decir Aurora León, abogada laboralista, ya creo que me he presentado»1.

Infancia, juventud y politización

Foto perteneciente a un reportaje que se hizo a la candidatura del PCE en las primeras elecciones municipales celebradas tras la muerte del dictador en abril de 1979 (Sevilla, enero de 1979). Foto: J.J. Ruiz Benavides. Archivo histórico Comisiones Obreras Andalucía
Foto perteneciente a un reportaje que se hizo a la candidatura del PCE en las primeras elecciones municipales celebradas tras la muerte del dictador en abril de 1979 (Sevilla, enero de 1979). Foto: J.J. Ruiz Benavides. Archivo histórico Comisiones Obreras Andalucía

Aurora León González nació en enero de 1946 en el seno de una familia acomodada de Fuentes de Andalucía. A pesar de su estricta educación católica y el conservadurismo dominante en su ambiente familiar, tres décadas después de su nacimiento se había convertido en una de las titulares del mayor despacho laboralista que en los años setenta había en Sevilla y en una activa militante por las libertades y la democracia.

Su familia materna, descendiente de comerciantes de La Rioja,  había ido acumulando tierras en el pueblo al igual que también había hecho la paterna, de marcada tradición militar, hasta el punto de disfrutar de una posición que la propia Aurora León enmarcaba en la «burguesía terrateniente del pueblo», una familia donde todos «eran muy conservadores». La familia de Aurora León, y especialmente su madre, eran –siempre según su propio relato– «de profundas convicciones católicas», vividas según ella «con bastante autenticidad» algo que sí influyó notablemente en la actitud y toma de conciencia de la protagonista a lo largo de su vida.

Cumplidos los  cinco años, su familia se trasladó a Sevilla, donde Aurora cursó sus estudios primarios y secundarios en un colegio religioso en el que recibió una educación similar a muchas otras muchachas de su misma condición socioeconómica, profundamente machista a la vez que clasista según la propia protagonista. De esos años Aurora recuerda cómo muchos comportamientos eran silenciados, el veto explícito al espíritu crítico, el clasismo representado en la separación entre alumnas de pago y «gratuitas» o la existencia de lecturas prohibidas. Sin embargo, cuando cursaba el preuniversitario en el colegio de las Esclavas, se produjo su contacto con la Federación Española de Congregaciones Universitarias Marianas (FECUM), perteneciente a la (jesuita) Confederación de Congregaciones Marianas, una organización de apostolado cristiano fuertemente influida por la doctrina de Juan XXIII y el Concilio Vaticano II. En su seno Aurora León inició un proceso que, al igual que a muchos otros cristianos provenientes de familias de la burguesía, le llevó a tomar consciencia de la desigualdad y de la injusticia social, y de ahí a adquirir un compromiso con los desfavorecidos que le conduciría, posteriormente, a cuestionarse críticamente el régimen, para acabar militando en el más combativo antifranquismo.

Sus años de apostolado cristiano coinciden con su paso por la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, donde ingresó en el curso 1963‐1964, coincidiendo con el final de una fase de «aletargamiento» que se había iniciado con la imposición del Estado del 18 de julio y en la que prácticamente toda conflictividad había sido anulada. Precisamente sus años de estudiante coinciden con el «despertar» del movimiento estudiantil sevillano2. Las experiencias vividas durante ese periodo le servirían para reafirmarse en sus posiciones a favor de la democracia y los derechos humanos.

Las redes que conformaban los grupos cristianos de apostolado tenían una implantada presencia en la Facultad de Derecho3. Allí, el magisterio del exministro de Agricultura de la CEDA y catedrático de Derecho Canónico, Manuel Giménez Fernández, ejerció una fuerte influencia sobre el alumnado católico; desde posiciones demócrata‐cristianas alentó la formación de grupos de estudiantes en los que participó Aurora León. Su labor fue complementada por otros profesores y catedráticos  cuyos magisterios serían recordados, tanto por Aurora como por otros estudiantes, por haber ejercido un decisivo influjo sobre ellos durante sus años universitarios. Entre ellos, Manuel Olivencia Ruiz (Derecho Mercantil), Miguel Rodríguez‐Piñero y Bravo‐Ferrer (Derecho del Trabajo), Alfonso de Cossío y Corral (Derecho Civil) o Jaime García Añoveros. Todos ellos mantuvieron una actitud liberal alejada de las estrecheces del régimen y estimularon, de una forma más o menos sutil, según los casos, la adopción de posturas democráticas por parte del alumnado4: «Ellos generaron un poco ese pequeño ambiente de grupos de inquietud política, de concienciación política antifranquista, en el seno de la Facultad de Derecho»5.

Durante sus primeros cursos Aurora participó en las acciones que provocarían la caída del SEU, así como en un buen número de actividades que fueron drásticamente reprimidas por la policía; actuaciones que, lejos de conseguir aplacar las protestas, provocaban nuevas acciones, generando una espiral de acción‐reacción‐acción que caracterizó a  la Enseñanza Superior en los cursos de 1965‐19696.

Participó en las protestas desatadas tras los expedientes abiertos en Madrid a López Aranguren, García Calvo, Tierno Galván y Montero Díaz en marzo de 1965. También en las provocadas como reacción al asesinato de Enrique Ruano en enero de 19697. A ello hay que sumar la participación –habitual en una universidad muy politizada como fue la de aquellos años– en asambleas, encierros, manifestaciones, etc8.

Como es sabido, la batalla cultural fue uno de los recursos más explotados por los estudiantes comprometidos. Disfrazadas de actividades culturales pero con un claro trasfondo político, fomentaban sutilmente la crítica a la dictadura o la reclamación de derechos individuales y colectivos. Por ello eran habitualmente prohibidas y, si llegaban a realizarse, casi siempre reprimidas. Aurora, que se implicó en la Delegación de Alumnos precisamente en asuntos culturales, recuerda que participó en una lectura colectiva de poemas de Antonio Machado y en un homenaje al poeta comunista Miguel Hernández9. La mayoría de estas acciones acababan con la entrada de la policía previa autorización del Rector.

Aurora León no fue una dirigente del movimiento estudiantil, ni siquiera llegó a ingresar en ninguna de las organizaciones que lo integraban, pero al final de su carrera universitaria ya se encontraba en la antesala de la militancia política. A partir de experiencias similares un nutrido grupo de los estudiantes cristianos comprometidos acabaron desembarcando en partidos y organizaciones de la izquierda marxista. Un número significativo de los estudiantes provenientes de la FECUM –los hermanos Pérez Royo o la propia protagonista son claros ejemplos– acabarían ingresando en el PCE. Fue durante sus años universitarios cuando Aurora León tuvo sus primeros contactos con militantes de ésta organización, ajenos al movimiento estudiantil, y de las primeras Comisiones Obreras, tanto en los encuentros entre cristianos y comunistas10], como en las intervenciones que los líderes del movimiento obrero hacían en las asambleas estudiantiles pidiendo solidaridad11.

La defensa de los trabajadores: Del Cerro del Águila a la calle Alhóndiga pasando por Jiménez de Aranda.

Recorrido de Aurora León por diversos colegios durante la jornada electoral de las elecciones parciales al senado de 1980, en las que Aurora era candidata (Sevilla, 27 de noviembre de 1980). Foto: J.J. Ruiz Benavides. Archivo histórico Comisiones Obreras Andalucía
Recorrido de Aurora León por diversos colegios durante la jornada electoral de las elecciones parciales al senado de 1980, en las que Aurora era candidata (Sevilla, 27 de noviembre de 1980). Foto: J.J. Ruiz Benavides. Archivo histórico Comisiones Obreras Andalucía

Los primeros despachos laboralistas surgieron en España a mediados de la década de los sesenta. La posibilidad que la Ley de Procedimiento Laboral, de 1958, abrió a los trabajadores de elección de sus propios abogados ante Magistratura fue crucial para su aparición. Desde el PCE se impulsaron conversaciones con letrados de diversos ámbitos del antifranquismo. Una estrategia de unión perfectamente coherente con el espíritu del nuevo movimiento obrero, encarnado por unas Comisiones Obreras al alza tras su victoria en las Elecciones Sindicales de 1966,  y su búsqueda de la combinación de lo legal y lo extralegal. Conseguir avances por la vía de la legalidad precisaba contar con abogados comprometidos con ello12.

Algunos profesionales empezaron a concebir su trabajo como un servicio exclusivo para los trabajadores. Su organización como despachos colectivos donde los abogados eran socios que compartían local, ingresos y un compromiso a favor de los derechos humanos fueron sus rasgos iniciales más distintivos. Acometieron la doble labor de asesorar sobre la normativa laboral –desde la citada Ley podían asesorar en convenios– y de defender a los trabajadores, ensanchando, en no pocas ocasiones, la legalidad franquista o, al menos, abriendo brechas en la misma. Además, como se hizo evidente en el despacho en el que trabajó Aurora León algunos acabaron convirtiéndose en instrumentos organizativos de primer orden para las organizaciones obreras clandestinas13.

El primer despacho laboralista que surgió en Andalucía se fundó en Sevilla –c/ Alonso el Sabio, 9– a comienzos de 1967, consiguió reunir letrados de distintas sensibilidades: comunistas, monárquicos, demócrata‐cristianos, socialistas, etc.; entre otros, participaron en este primer y efímero despacho Adolfo Cuellar Contreras, José Rubín de Celis, Alfonso de Cossío y Corral, Rafael Piñero, Paco Carballo, Pepe Cabrera  y Felipe González. El origen del despacho estuvo en las reuniones impulsadas por militantes comunistas procedentes del movimiento obrero –como Eduardo Saborido o Fernando Soto–14.

Tras esa primera experiencia surgió un segundo despacho en la capital andaluza, éste identificado con el núcleo sevillano de los jóvenes socialistas del interior. Situado primero en la calle Cabeza del Rey Don Pedro y, posteriormente, en Capitán Vigueras, el despacho estuvo dirigido por Felipe González y junto a él participaron Antonio Gutiérrez, Ana María Ruiz Tagle, Rafael Escuredo, y Manuel Arévalo.15.

Desde que Aurora finalizó la carrera en 1968 estaba decidida a dedicarse a la defensa de los trabajadores.

El despacho del Cerro del Águila

Aurora no estaba todavía ni en CCOO ni el PCE, tenía la voluntad de montar un despacho que se dedicara a la defensa de los trabajadores pero carecía de la necesaria cobertura. No tenía ni la experiencia, ni los medios, ni fluidos contactos con el mundo obrero que le proporcionaran clientes para su proyecto. Ello hizo que durante los primeros años, tras licenciarse, se dedicara a dar clases en una escuela profesional llevada por unas misioneras seglares que ella calificaba de «gente de izquierdas y muy progresista». Finalmente, algunos curas obreros –los jesuitas Eduardo Chinarro, Juan Bosco Díaz de Urmeneta, Antonio Paredes y Curro Collantes de Terán16– que había conocido a través de FECUM, le proporcionaron el contacto de Manuel Arévalo Camacho, quien había trabajado en otros bufetes y, al menos desde 1970, con Rafael Escuredo Rodríguez en el despacho de Capitán Vigueras17. Si los curas obreros mencionados se comprometieron a facilitar los primeros clientes, el apoyo de Felipe González fue determinante. Éste puso el asesoramiento necesario e instó a  Manuel Arévalo a que tomara las riendas de esta nueva iniciativa.

Con Manuel Arévalo como titular se creó, a finales de 1970, el despacho del Cerro del Águila –denominado «Asesoría Jurídica» y ubicado en la calle Tomás Pérez, 6818– en el que también estaban, en ese primer momento, Manuel Chaves y la propia Aurora León, que realizaron allí sus pasantías. Durante 1971 y primeros meses de 1972, Aurora estuvo llevando casos, estudiando, yendo a los juicios a aprender, pero sin estar todavía colegiada, por lo que no podía representar legalmente19.

Desde muy pronto, Aurora León, empezó a llevar –primero tutelada por Arévalo Camacho y luego como colegiada titular– reclamaciones de militantes de las Comisiones Obreras, como fue el caso del dirigente de la construcción José María Rangel Pérez y cuatro más contra la empresa de la construcción ECOAN en 1971. Las visitas de miembros de este movimiento se hicieron paulatinamente más frecuentes: «venían cada diez o quince días, venían y echaban un rato con nosotros. Y empezaron a mandarnos gente: Mira que va a venir uno de tal fábrica. Va a venir otro de otra…»20. Tal fue el aumento de casos de trabajadores de las Comisiones Obreras llevados desde el despacho del Cerro del Águila que  Manuel Chaves –militante de la UGT– decidió abandonar el proyecto en 1972, lo que Aurora León achacaba a que aquel consideraba que el trabajo desarrollado estaba muy escorado hacia la apuesta sindical de los comunistas. Poco antes se había incorporado al despacho Jaime Castiñeira, también procedente de la FECUM21.

La identificación de Aurora con el nuevo movimiento obrero fue en aumento constante y así lo percibían también los líderes e integrantes de éste. Prueba de ello fue la visita que a finales de 1971 le hizo Eduardo Saborido para ofrecerle trabajar de abogada para el PCE. Ella rechazó la propuesta aludiendo poder mantener su independencia laboral –aún no era militante de esa fuerza política–, prefería cobrar de las minutas que generaban los casos – sólo los ganados, por los perdidos y las consultas no cobraban– que desde el propio PCE y las Comisiones les estaban mandando22. Otra muestra de que muchas de sus actuaciones empezaban a rebasar los casos estrictamente laborales la tenemos en que fuera ella la abogada encargada de entregar al Presidente de la Audiencia de Sevilla un pliego de firmas por la libertad de los procesados en el 1001, cosa que hizo el mismo 20 de diciembre de 1973 entre fuertes medidas policiales. Esa tarde la policía se presentó en su domicilio pero, antes de regresar, fue avisada por su hermana y huyó para ocultarse en casas de amigos hasta la noche del 2423. Se estaba haciendo popular entre los sectores más combativos del movimiento obrero sevillano, a ella recurrían cada vez con más frecuencia, como tras la detención de José Antonio Nieto Martínez el 5 de abril de 1974 por su intervención, el 24 de marzo, durante el entierro del miembro de las Comisiones Obreras Juveniles, Manuel Gómez Fuentes, fallecido por accidente laboral. En esta ocasión no permitieron la entrada de la letrada en los juzgados, por lo que hubo de llamar al decano del Colegio de Abogados, Alfonso de Cossío, para que le dejaran acceder a ver al detenido24.

La Brigada Político Social, perfectamente consciente del papel que el despacho empezaba a jugar, solía situar un coche en las inmediaciones del mismo para intimidar a los que por allí se acercaran obligándoles a identificarse. La Asesoría Jurídica y la letrada en cuestión empezaban a ser conocidos también por la las fuerzas de seguridad de la dictadura. Es precisamente durante esos años, entre 1973 y 1974, cuando Aurora decide dar un paso más y formalizar su ingreso en el Partido Comunista de España26.

Aurora con Dolores Ibárruri, Eduardo Saborido e Irene Falcón tras un mitin del PCE correspondiente a la campaña a las elecciones parciales del Senado de 1980, en las que Aurora era candidata (Sevilla, noviembre de 1980). Foto: J.J. Ruiz Benavides. Archivo histórico Comisiones Obreras Andalucía
Aurora con Dolores Ibárruri, Eduardo Saborido e Irene Falcón tras un mitin del PCE correspondiente a la campaña a las elecciones parciales del Senado de 1980, en las que Aurora era candidata (Sevilla, noviembre de 1980). Foto: J.J. Ruiz Benavides. Archivo histórico Comisiones Obreras Andalucía

Así, paulatinamente, todos los actores –los propios trabajadores, sus organizaciones y  las fuerzas represivas de la dictadura– fueron asociando el despacho con el movimiento de las Comisiones Obreras. Los casos comenzaron a multiplicarse, lo que suscitó la necesidad incorporar un nuevo abogado, Carlos Fernández Santa Cruz, y dos licenciados en prácticas.  El aumento de la demanda pronto superó la provincia de Sevilla y, en 1973, recibieron la petición de que extendieran el despacho a la provincia de Cádiz, como así hicieron (se abrieron despachos en la capital gaditana y en Jerez de la Frontera).

Si el aumento incesante de casos que son llevados desde el despacho a partir de finales de 1972 y durante 1973, es la mejor muestra de las dimensiones que éste iba adquiriendo, más significativo, en cuanto a la influencia que el despacho estaba alcanzando entre los sectores más organizados de la clase obrera, fue que desde 1972 Aurora León fuera elegida para asesorar sus primeros conflictos colectivos25.

Un punto de inflexión en la trayectoria del despacho, y en la propia actividad de la abogada laboralista, lo encontramos en la decisión de la Unión de Trabajadores y Técnicos del sindicato Provincial del Metal de que fuera ella la asesora en la negociación del convenio provincial, que comenzó en el primer trimestre de 1974. Esta elección encontró la oposición de la Delegación Provincial de Sindicatos, que declinó la participación de la letrada y designó en su lugar al verticalista José Antonio Vázquez Vera, de la plantilla de los Servicios Jurídicos Sindicales26. Una violación de la libre elección de abogado que motivó un escrito de protesta del Presidente de la Unión dirigido al Delegado Provincial de Sindicatos, y una denuncia, firmada por los vocales integrantes de la comisión deliberadora del convenio, contra el mismo delegado presentada en el Colegio de Abogados y dirigida a su decano, Alfonso Cossío. Las gestiones dieron sus frutos y Aurora León fue finalmente acreditada para poder desarrollar la labor de asesoría que le habían solicitado29. No era la primera vez que se topaba con oposición verticalista, en el convenio de la Panadería de 1973 la Unión de Trabajadores la eligió como asesora, pero en la primera reunión en los locales de la Organización Sindical fue vetada por ser ajena a la misma. La solución vino, de nuevo, de mano de la intervención del decano del Colegio de Abogados.

La actividad del despacho creció de tal manera que el piso que les había facilitado Manuel Arévalo pronto se vio desbordado.

Jiménez Aranda núm. 15

Durante el primer trimestre de 1974 se produce la mudanza de la Asesoría Laboral El Cerro a la calle Jiménez Aranda, nº 15. Se trata de un despacho mucho mayor, lo que incentivado por la creciente demanda les anima a incrementar el número de abogados titulares, sumándose José Cordero González, Roberto Chaves López y Aurelio Garnica Díez27. A lo largo de 1974 el porcentaje de casos atendidos se elevó más de un doscientos por cien, pasando de 174 en 1973 a 364 en 197428.

En esta nueva ubicación se efectuó la plena identificación del despacho con el movimiento de las Comisiones Obreras, llegando a convertirse en un autentico instrumento de organización para el nuevo movimiento obrero: «desde que nos fuimos a Jiménez Aranda, ya prácticamente todo el aparato de propaganda del sindicato estaba allí»29. Como recuerda Aurora León el periódico clandestino Realidad, órgano mensual de las Comisiones Obreras de Sevilla, se confeccionaba y se reproducía en la cocina del piso30. También en el despacho se reunió, en más de una ocasión, la Comisión Delegada –dirigida por José María Rangel, Eugenio López, Fernando Zamora y Antonio Herrera– que hacía las veces de dirección regional del sindicato tras la caída, y posterior encarcelamiento, de Fernando Soto, Eduardo Saborido y Francisco Acosta, entre junio de 1972 y febrero-noviembre de 197531. Estas y otras reuniones se hacían siempre con un abogado presente para que ofreciera ciertas garantías si la policía –que sabía perfectamente lo que allí se cocía– entraba inesperadamente.

Al igual que otros despachos laboralistas, el de Jiménez Aranda sirvió también para ir dotándose de una estructura primitiva de control de simpatizantes del sindicato –futuros afiliados en su mayoría–. Esto se hizo mediante un «sistema de igualas», es decir, a través del abono de una cuota fija a cambio de un servicio jurídico permanente, los trabajadores pasaban a ser socios del despacho; un antecedente muy cercano a los futuros servicios jurídicos de las centrales sindicales en la legalidad. En cada centro de trabajo había un responsable de Comisiones Obreras que se dedicaba a recaudar las cuotas mensuales de los trabajadores asociados y llevarlas al despacho32.

Allí también se organizaron y extendieron conflictos. El salón del piso era utilizado para celebrar asambleas de trabajadores en las que se decidía qué respuesta dar, y cómo organizarla, a una determinada postura empresarial.

La posibilidad de hacer reuniones sindicales, asambleas de trabajadores, o de establecer allí un aparato clandestino de prensa, iba más allá del mero apoyo logístico y hace que podamos hablar de este despacho como un auténtico espacio de libertad, uno de aquellos lugares, arrebatados a la dictadura, que actuaron como focos de irradiación de demandas democráticas entre segmentos cada vez mayores de la sociedad española de los años setenta.

En el periodo de 1974 a 1976 Aurora León había fortalecido su compromiso militante con el PCE, en cuyo seno fue asumiendo alguna responsabilidad. En el segundo semestre de 1974 contribuyó a concebir la Junta Democrática, en la que llegó a tener responsabilidades a nivel provincial. En el seno de esta plataforma unitaria contribuyó a la creación de una junta específica de «diez o quince abogados»  desde la que se emprendieron algunas iniciativas políticas, que iban desde el de apoyo a iniciativas concretas «entre los abogados recogíamos firmas cuando un atentado concreto contra los derechos humanos», «elaborábamos manifiestos», a la organización de «conferencias con gente de otros sitios […] con temas relacionados con la falta de libertades»; pasando  por las obligadas tareas de extensión de la plataforma «visitas a otros compañeros que quisieran colaborar desde una perspectiva no integrada en la Junta», «convocábamos un grupo de compañeros que no estaban en la Junta Democrática, entonces les explicábamos lo que era». A fin de cuentas todo se dirigía a ir «creando conciencia ciudadana de todas esas formas»33.

Nueva mudanza: calle Alhóndiga 58, febrero de 1977

Aurora León en su despacho de la Asesoría Laboral de Jiménez de Aranda (Sevilla, octubre de 1976). Foto: J.J. Ruiz Benavides. Archivo histórico Comisiones Obreras Andalucía
Aurora León en su despacho de la Asesoría Laboral de Jiménez de Aranda (Sevilla, octubre de 1976). Foto: J.J. Ruiz Benavides. Archivo histórico Comisiones Obreras Andalucía

En septiembre de 1976, las Comisiones Obreras habían decidido pasar de movimiento sociopolítico, abierto y flexible, a un sindicato de corte tradicional. La dirección local del sindicato, con necesidad de una sede ante lo que parecía una inminente legalización, plantea a los abogados la posibilidad de trasladarse a un inmueble donde hubiera un espacio específico para la organización. Aceptan la oferta y, a finales de febrero de 1977, se produce el último traslado del despacho como una entidad autónoma. El lugar escogido – calle Alhóndiga, 58– fue una casa de tres plantas, la baja a disposición del sindicato y las dos superiores para el despacho34. La identificación del despacho con el sindicato era ya plena e inequívoca.

Como abogada laboralista llevó multitud de casos tanto de reclamaciones de cantidad como de despidos (muchos por razones políticas) fundamentalmente de los sectores del metal y de la construcción (los más organizados en Sevilla en esos años). Además, junto a las demandas individuales, encontramos los casos  que afectaban a varios trabajadores, desde conflictos colectivos a negociación de convenios. Estos casos colectivos suponen casi la cuarta parte (24,48%) de los llevados por el despacho entre 1971 y 1976. Mención aparte merecen el asesoramiento en la negociación de convenios colectivos o de conflictos derivados de su negociación, tareas a las que Aurora dedicó gran parte de su trabajo durante los años citados. Por último, a pesar de que, como hemos visto, el despacho era netamente laboralista, desde allí se defendieron también a algunos trabajadores acusados de delitos políticos y juzgados por el Tribunal de Orden Público.

El compromiso político, «candidata a todo»
A nivel político, la abogada reforzó su compromiso militante con el PCE a final de los años setenta. Un par de meses después del sábado santo rojo de la legalización ocupó el quinto puesto en la candidatura a las elecciones a Cortes Constituyentes por la circunscripción sevillana, siendo la única mujer de la lista. En 1978 se incluyó a Aurora León como Responsable del área de «Profesionales» del Comité Provincial de Sevilla del PCE. La letrada formaría parte del máximo órgano de dirección provincial hasta, al menos, noviembre de 1985. También formó parte del Comité Central del PCA prácticamente desde su constitución en septiembre de 1979. Durante esos años integró diversas candidaturas: «por lo menos hasta el ochenta y cuatro y ochenta y cinco he estado presentándome a todas las elecciones que había. Me presentaban, vamos, no me presentaba yo, me presentaban». En la candidatura al  Congreso en 1979 volvió a ocupar el quinto puesto, en esta ocasión detrás de otra mujer, Amparo Rubiales35. En 1980 se presentó a las elecciones parciales al Senado que se celebraron en Almería y Sevilla el 28 de octubre. Fue protagonista de una campaña frenética que incluía mítines en mercados y fábricas. El resultado obtenido fue el mejor del PCE en Sevilla, alcanzando un 23%36. Volvieron a presentarla al Senado en las elecciones de 1982, aunque el resultado distó mucho del anterior. En esta ocasión se elegían tres senadores por la provincia y Aurora descendió hasta la séptima posición, con 61.126 votos,  por detrás de los tres socialistas y los tres de AP. La crisis que el PCE sufría en todas sus organizaciones arrastró también a la de Sevilla

Aurora León, abogada laboralista

Aurora León fue la más destacada abogada laboralista andaluza y la única que asesoró a los trabajadores en convenios colectivos durante el franquismo. Su trayectoria constituye un ejemplo más de esas decenas de abogados y abogadas laboralistas que se socializaron políticamente en sus años universitarios y que acabarían jugando un papel destacado en la lucha contra la dictadura y en la defensa de los trabajadores. Junto a sus compañeros, contribuyó a la formación de despachos que se convirtieron en instrumentos jurídicos de asesoramiento a los trabajadores; intervino en miles de procedimientos laborales abiertos contra sancionados; asesoró en convenios colectivos; los despachos en los que trabajó se convirtieron en recursos organizativos de amparo de reuniones y de desarrollo del trabajo clandestino; contribuyendo así al fortalecimiento de las organizaciones que lucharon contra el régimen y en las que finalmente se integró y desarrolló un activo papel; se movilizó, y contribuyó a movilizar a sus colegas, por la defensa de los Derechos Humanos;  defendió a militantes antifranquistas ante el Tribunal de Orden Público y contribuyó a la formación y sostenimiento de redes de solidaridad con los presos.

Además, junto a sus camaradas de partido, sus compañeros abogados y desde su despacho laboralista, no sólo contribuyó a defender a los trabajadores desde dentro y aprovechando los resquicios que el sistema legal del régimen tenía, sino que con su labor contribuyó a la extensión de la conciencia de clase entre los trabajadores, y por ende que se unieran a la lucha contra la dictadura franquista. Los abogados laboralistas facilitaron con su presencia –en los propios despachos, en el sindicato vertical, en los juzgados, en las reuniones y asambleas que se realizaban en las fábricas y empresas– a aquellos que tenían miedo,  el amparo legal necesario para que se sintieran más seguros, protegidos, defendidos y contribuyeron así a que se movilizaran, consiguiendo de este modo la ampliación de las bases del movimiento sindical «en aquellos momentos en [que] no todo el mundo era un héroe ni tenía vocación de héroe».

Manuel Bueno Lluch. Archivo Histórico de CCOO de Andalucía

[Esta biografía es un resumen de otra publicada por el mismo autor en el libro colectivo: José Gómez Alén, Rubén Vega García e Irene Díaz Martínez (coords), Materiales para el estudio de la abogacía antifranquista II, Madrid: GPS, 2011. ]

 

NOTAS

[1] –  AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Aurora León González.
[2] – CARRILLO LINARES, A., Subversivos y malditos en la Universidad de Sevilla, Centro de Estudios Andaluces/Morsa, 2009, pp. 25-27. El autor propone una cronología para el movimiento estudiantil en Sevilla ligeramente diferente a la de otros distritos universitarios.
[3] – De hecho la Juventud de Estudiantes Católicos de Sevilla nació en esta facultad. CARRILLO LINARES, A., Subversivos y malditos…op.cit., p.33.
[4] – A través de CARRILLO LINARES, A. Subversivos y malditos… op.cit.,  pude rastrearse el papel jugado por estos profesores en la Facultad de Derecho. A modo de ejemplo apuntar que los cuatro manifestaron, en la Junta de Facultad, su desacuerdo ante los expedientes abiertos en Madrid contra los profesores Montero Díaz, López Aranguren, Tierno Galván y García Calvo en marzo de 1965 (pp. 41-42).
[5] – AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Aurora León González.
[6] – Esta espiral ha sido puesta de manifiesto por los estudiosos del movimiento estudiantil durante el franquismo. Ver, entre otros: HERNÁNDEZ, E.; BALDÓ, M. y RUIZ, M.A. Estudiantes contra Franco (1939-1975), La Esfera de los libros, 2007;  ÁLVAREZ COBELAS, Envenenados de cuerpo y alma. La oposición universitaria al franquismo en Madrid, Siglo XXI, 2004; RODRÍGUEZ TEJADA, S., Zonas de libertad. Dictadura franquista y movimiento estudiantil en la Universidad de Valencia (1939-1975), PUV, 2009, 2 Vol.; CARRILLO LINARES, A., Subversivos y malditos… op. cit.
[7] – En ese año se encontraba en la Facultad iniciando su tesis e impartiendo clases prácticas de Derecho. Matrimonial. AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Aurora León González.
[8] – AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Aurora León González.
[9]Ibídem. Debe referirse al acto-homenaje organizado por los Departamentos de Actividades Culturales previsto para el 1 de mayo de 1967 en la Facultad de Derecho, cuando Aurora León cursaba el tercer curso. Para evitar el acto, el Rector, Calderón Quijano, ordenó el cierre de la Universidad durante toda esa tarde. Finalmente tuvo lugar la sede del SEU y fue interrumpido por intervención de la policía. CARRILLO LINARES, A., Subversivos y malditos…op. cit., pp. 76.
[10] – Desde su V congreso (1954) el PCE  impulsó los encuentros entre cristianos y comunistas. En coherencia con la estrategia de reconciliación se buscó la alianza con el sector renovador que había surgido dentro de la iglesia. La coincidencia de cristianos y marxistas en las luchas obreras y estudiantiles, alentaron este diálogo en España. Sobre los orígenes de la atención de los comunistas españoles al mundo católico: SANCHEZ RODRÍGUEZ, J., Teoría y práctica en el PCE, FIM, 2004, pp. 122-125. Sobre los diálogos entre cristianismo y marxismo en España, Véase: FERNÁNDEZ BUEY, F., «La influencia del pensamiento marxista en los militantes cristianos durante la dictadura franquista», en CASTELLS, J.M.; HURTADO J. y MARGENAT, J.M. (eds.), De la dictadura…, op. cit. pp. 83-99.
[11] – AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Aurora León González.
[12] – Sobre los orígenes y características de los despachos laboralistas en España: GOMÉZ ALÉN, J y VEGA GARCÍA, R, Materiales para el estudio de la abogacía antifranquista, Ediciones GPS, 2010.
[13] – MARTÍNEZ FORONDA (coord.), La conquista de…op.cit., pp. 259-270.
[14] – AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista José Julio Ruiz Moreno; HURTADO J., La iglesia y… op. cit., p. 454.
[15] – MARTÍNEZ FORONDA, A., La conquista de…, op. cit. pp. 264 ; MARTÍN CORRALES, E., «El movimiento obrero sevillano bajo el franquismo: 1939-1975», en ARENAS POSADAS, C., Industria y clases trabajadoras en la Sevilla del siglo XX, Universidad de Sevilla, 1995, pp. 283-311.Una visión un tanto hagiográfica sobre el despacho de Felipe González, en: CHINARRO, E., Sindicatos prohibidos, Biblioteca de Temas Sevillanos, 1987.
[16] – Años después Eduardo Chinarro (1934-2005) llevó la sección laboral de El Correo de Andalucía, posteriormente fue Secretario de información de UGT de Sevilla y luego de Andalucía; en 1981 abandonó la orden jesuítica. Juan Bosco Díaz-Urmeneta colaboró desde 1970 con la sección laboral de El Correo de Andalucía y con este despacho del Cerro del Águila. En 1973 ingresó en CCOO y en el PCE, ese mismo año que se ordenó sacerdote, al año siguiente abandona la Compañía, en 1977 sería responsable de prensa y propaganda en CCOO, entre 1975 a 1982 fue Secretario Político del comité provincial del PCE. Francisco Collantes de Terán Sánchez llegó a la comunidad jesuítica del Cerro en 1971, tras perder una mano en un accidente laboral en la Algodonera se incorpora a trabajar como secretario en el despacho del Cerro del Águila, desde allí entró en contacto con CCOO y , organización para la que trabajaría posteriormente. HURTADO J., La iglesia y… op. cit. pp. 486-512. ; AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Aurora León González.
[17] – AHCCOO. Fondo de Aurora León. Los primeros expedientes que aparecen en el fondo datan de 1970 y son llevados por el «Despacho del Ldo. Escuredo Rodríguez – Arévalo Camacho» sito en Capitán Vigueras, 17, bajo-derecha, Sevilla.
[18] – Una ubicación muy significativa: estamos ante el primer despacho laboralista de Sevilla que se abre en un barrio eminentemente obrero, con una fuerte dependencia de la colindante fábrica textil HYTASA.
[19] – Muchos expedientes de 1970 están llevados por Aurora León –es, por ejemplo, la emisaria y destinataria de la correspondencia incluida en esos expedientes y la que firma todos los documentos excepto los oficiales– pero el representante legal en todos ellos –y que por tanto iba a los juicios– era Manuel Arévalo. El primer expediente llevado a cabo por la «Letrada Aurora León» está fechado en febrero de 1972. AHCCOO-A, Fondo Aurora León.
[20] – AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Aurora LeónGonzález. En ella recuerda que Manuel Velasco era uno de los primeros en facilitarles clientes relacionados con las Comisiones Obreras, antes que él recuerda a otro que había adoptado el pseudónimo de «Alfredo».
[21] – AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Aurora LeónGonzález.
[22] – Esa visita debió producirse a finales de 1971, momentos en los que Eduardo Saborido estaba en Sevilla de forma clandestina, meses antes de irse a Madrid, donde sería detenido –en Pozuelo de Alarcón– con el resto de la dirección nacional de Comisiones Obreras en el conocido proceso 1001.
[23] – La delegación la formaron: Aurora León, el dirigente de la Construcción Eugenio López y un periodista. Ver AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Eugenio López Sánchez,; MARTÍN CORRALES, E., «El movimiento obrero… op. cit., pp. 283-311.
[24] – Sobre la muerte de Manuel Gómez Fuentes, véase: GALACHO, E.: El metal sevillano, Laia, 1977; sobre la actuación de Aurora León: AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Aurora LeónGonzález.26 AHCCOO-A, Fondo del PCA, cajas 1 y 15.
[25] – En 1972 asesoró a los trabajadores de la cervecera Cruzcampo y de la empresa de autobuses CASAL en sendos conflictos colectivos. AHCCOO-A, Fondo Aurora León.
[26] – Por el contrario, sí se había admitido el asesoramiento propuesto por la contraparte, que también había elegido a un abogado ajeno a la Organización Sindical. La negociación vino antecedida de algunas movilizaciones salariales en el sector, el anteproyecto presentado por los trabajadores fue rechazado plenamente por la empresa, finalmente la negociación se rompió y la Delegación impuso una Norma de Obligado Cumplimiento que fue recurrida por la representación de los trabajadores. Como consecuencia la conflictividad se extendió en el sector sobre todo en la pequeña y mediana empresa, que era la afectada por el convenio. GALACHO, E., El metal sevillano…, op. cit., pp. 116-155.29Ambos escritos en: AHCCOO-A, Fondo de Aurora León, caja 9, expediente 473.
[27] – AHCCOO-A, Fondo Aurora León. Estos nombres son los que aparecen como titulares del despacho de la calle Jiménez de Aranda.
[28] – AHCCOO-A. Fondo Aurora León.
[29] – AHCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Aurora León.
[30]Realidad se editó mensualmente entre 1967 y 1977. Los responsables del aparato propagandístico de la organización sevillana de CCOO durante los años de Jiménez Aranda fueron Jaime Montes Muñoz y Juan Bosco Díaz de Urmeneta, véanse: MARTÍNEZ FORONDA, A. (coord..), La conquista de…op. cit, p. 261, nota 623 y AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Jaime Muñoz Montes.
[31] – AHCCOO-A, Colección Oral, Entrevista conjunta a Eugenio López, José Mª Rangel y Fernando Zamora. El resto de componentes de La Delegada, en: MARTÍNEZ FORONDA, A. (coord.), Antonio Herrera. Un hombre vital, Fundación de Estudios Sindicales, 2009, pp. 90-91.
[32] – Otros abogados como Fernando Sena (Granada) y Agustín Bellido (Jaén) narran la adopción del sistema de igualas. El primero recuerda que era un sistema basado en la experiencia madrileña. Ver: Entrevista a Fernando Sena y Entrevista a Agustín Bellido, ambas en: AHCCOO-A, Colección Oral.
[33] – AHCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Aurora León. Entre los abogados implicados en la Junta recuerda a Adolfo Cuellar, José Rubín de Celis, Antonio Mate y José Julio Ruiz Moreno.
[34] – AHCOO-A, Colección Oral, Entrevista a Aurora León.
[35] – La candidatura sevillana del PCA al congreso en 1979 la formaban: Fernando Soto, Eduardo Saborido, Fernando Pérez Royo, Amparo Rubiales, Aurora León, Fernando Feijoo, Juan Antonio Romero, Francisco Riverola Báez, Fernando Rodríguez Almodovar, Javier Aristu, José Gutiérrez Ruiz y José Miguel Cáliz. Esta candidatura mejoró ligeramente los resultados de 1977, pasando del 13,43% del voto al 15,9%.
[36] – AHCCOO-A, Fondo PCA, Caja 142: Informe del Comité Provincial tras los resultados electorales.

 

 

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